domingo, 09 de octubre de 2005
Publicado por La-Balacera @ 10:18  | Novela
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Picando en la imagen, accede al alfabeto del crimen en Tusquets Editores


La novela policiaca de Sue Grafton da otro paso con un cuidado estilístico basado en el detalle de lo cotidiano

Novela

Sue Grafton

R de rebelde

Editorial: Tusquets, Barcelona, 2005.

Páginas: 394.


Precio: 18 euros. Conseguir que la persona que te envió a la cárcel tras engañarte económica y afectivamente pague por esa delito es tarea compleja. Sobre todo si las acusaciones, para que no haya escapatoria, deben incluir asesinato, asalto a mano armada, secuestro, blanqueo de dinero, evasión de impuestos, estafa, manipulación de pruebas, obstrucción a la justicia, cohecho y alguna que otra cosilla más. Pero nada es imposible para una mujer despechada y con inteligencia, sobre todo si el blanco es, por supuesto, un hombre.

Sue Grafton empezó a escribir novela policíaca hace un cuarto de siglo, de forma especial para ganarse la vida tras el divorcio. Creó una detective privada, Kinsey Milhone, treintañera que piensa sobre todo en su trabajo para evitarse conflictos anejos, como el ir con hombres y evitar así embarazos y otros problemas. Contratada por un multimillonario que desea vigilar a su hija Reba en libertad condicional, Kinsey será más bien narradora de las andanzas vengativas de la joven convicta que protagonista de la novela, pues Reba es la verdadera protagonista y motor de la venganza contra un exnovio y amante. Lo interesante no es en sí el resultado final previsible, sino la forma de tramarlo y el sencillo juego final con un ordenador personal.

La novela de Grafton tiene dos características, una superficial y otra más profunda. La superficial es el título: Desde el inicio, la novelista ha decidido seguir un orden alfabético con una especie de pecado o defecto en cada obra como motivo (A de adulterio, B de bestias, ... y ahora toca R de rebelde -con causa-). El aspecto más profundo se refiere al estilo. La novelista norteamericana forma parte de ese elenco de autores del género negro que pone un énfasis especial en los detalles cotidianos. Para ella el relato documenta lo cotidiano: «Me descalcé los mocasines, me quité los vaqueros y la camiseta y me puse el chándal y las zapatillas deportivas Sauconys». Esta frase es un ejemplo de ese detallismo que introduce como puntos de referencia, incluso marcas, para fijar el tiempo, el espacio y el gusto del personaje. En este caso, la autora abusa de tales complementos descriptivos, que llegan en algunos casos a entorpecer el desarrollo de la acción y nada añaden, salvo el puro costumbrismo tradicional y una caracterización por anexos. Suele este planteamiento ir en demérito de otros valores literarios, en especial menoscaba la intensidad de los personajes, pero sin duda es un rasgo característico de esta escritora.

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